viernes, 11 de noviembre de 2016

Hacia un Ciberespacio saludable

Ahora que se está hablando de una Ecología integral, es posible extender la preocupación por nuestro nicho ecológico hasta aquel espacio en donde también una gran parte de la población se encuentra: el “Ciberespacio”.
El Papa Benedicto XVI trató este tema en un mensaje del 12 de mayo de 2013 con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Para Joseph Ratzinger con el desarrollo de las redes sociales digitales ha surgido una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.
Estos espacios favorecen formas de diálogo y de debate que –llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad, veracidad– pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. Las redes sociales se convierten así, cada vez más, en parte importante del tejido de la sociedad. Ellas alimentan también las aspiraciones radicadas en el corazón del hombre.
Para Benedicto XVI “es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello” (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).
Asimismo, las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente “inclusivas”. El ámbito digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son fruto de la interacción humana. De allí que sea necesario el compromiso de todos para construir espacios saludables que contibuyan al bienestar de las personas.
Como se ha dicho, de la mano de Joseh Ratzinger, las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de ese “mundo mejor que anhelamos”. Sin embargo, cuando nos acercamos a este nuevo nicho ecológico social no siempre encontramos un ambiente saludable. Los debates están plagados de insultos, de lenguaje ofensivo, de opiniones tiránicas, de desprecio, de falta de respeto al otro, de mensajes pesimistas y negativos…
Lamentablemente asistimos a un ambiente contaminado que también necesita ser cuidado como todo nuestro sistema ecológico. Por ello, pienso que este tema tiene también cabida en una “Ecología integral”. Entre los elementos implicados para crear un Ciberespacio no contaminado podríamos mencionar:  
   La familia, hábitat propicio donde se debe enseñar a niños y jóvenes a participar en las redes sociales con lo que se viene denominando reglas de “netiqueta”. Dicha enseñanza deberá ser especialmente con el ejemplo.
   Tanto la educación formal como cualquier otro tipo de sistema educativo y en todos los niveles se debe asumir el compromiso de educar también en valores que tienen que ver con el respeto hacia la persona del otro en el uso de las tecnologías y las redes sociales digitales.
   Superar la cultura de la indiferencia. No se debe dejar pasar la ocasión para corregir prudentemente a quienes hacen un uso irrespetuoso de los foros virtuales.
   Seguir apoyando toda normativa que busque regular el respeto, la veracidad y responsabilidad en el uso de la web 2.0, de las redes sociales y demás aplicaciones de este tipo. Ha surgido lo que se denomina "Infoética".

En conclusión, las redes sociales pueden ser un factor de desarrollo humano siempre y cuando los cibernautas asuman que en estos espacios no se comparten tan solo mensajes sino que, en última instancia, son ellos mismos, su vida misma, el objeto de la comunicación.

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