lunes, 9 de mayo de 2011

Let it Be... ¡Hágase!


Con la llegada de Paul Mc Cartney a Lima, han vuelto a sonar las canciones de los Beatles en todos los medios como reguero de pólvora. Justamente ayer mientras escuchaba la radio sonó Let it be y me gustó mucho que hicieran referencia al origen e inspiración de la letra de esta canción compuesta por el ex-integrante de los Beatles.
Esta canción nació cuando Paul McCartney atravesaba por momentos difíciles, tanto en lo personal como en la propia Banda. En lo personal, las drogas y el stress empezaron a pasarle factura y se encontraba muy tenso. Respecto al grupo, John Lenon, al pasar más tiempo con Yoko Ono, descuidaba el grupo y, además, la amistad entre John y Paul se estaba resquebrajando y el horizonte de la desunión de los Beatles estaba al acecho. Paul se quería aferrar a todo y a la vez tendría que tomar decisiones importantes en su vida. Entonces soñó con su madre, que había fallecido cuando tenía solo 10 años. Sintió que ella le reconfortó repitiéndole al oído muchas veces estas sabias palabras: “let it be, let it be, let it be”.
Jean Lauand, catedrático de Filosofía de la Educación de la universidad de Sao Paulo, sostiene que Let it be es una Oración a la Virgen María. Aunque es cierto el mismo Paul lo atribuyó a su mamá de nombre Mary, sin embargo es muy posible referirlo a Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra. No olvidemos que en el Álbum correspondiente, esta canción compuesta en el año 1970 sigue a otra titulada Lady Madonna, de 1968. Esta última inspirada en las mujeres trabajadoras de Liverpool muy devotas, como la mamá de Paul, de la Virgen Madre, la Lady Madonna. De allí que para el profesor brasileño, el título Let it be pueda traducirse como Fiat en latín, aquel Hágase del rezo del Ángelus que expresa la disponibilidad de la Virgen María.
Por lo dicho, creo que la letra de esta canción puede ser usada como una exquisita Oración dirigida a Santa María, para que siempre nos ayude a aceptar y cumplir la Voluntad de nuestro Padre Dios. En los momentos de angustia, en las horas de soledad y desolación podemos hacer nuestra esta plegaria tan corta pero significativa: “Let it be”… ¡Hágase! Así le rezaba, por ejemplo, San Josemaría a Dios, por medio de María: “Domina, ut sit” (Señora, que sea… ¡Hágase!) Durante varios años previos a su ordenación sacerdotal repetía esta jaculatoria, pues aunque no alcanzaba a descubrir lo que Dios le pedía, sabía que hacer la Voluntad de Dios es lo mejor que nos puede suceder. 


Los católicos que frecuentemente rezamos el Padre Nuestro, le pedimos que se haga en nosotros su Voluntad: ¡Fiat! Hágase la misma Voluntad de Dios en nuestras vidas, pues como comenta San Cipriano de Cartago “necesitamos de esa misma voluntad, es decir, de su ayuda y protección, porque nadie es fuerte por sus propias fuerzas, sino por la bondad y misericordia de Dios”. Especialmente en este mes de Mayo, podemos emplear estas jaculatorias para afianzar nuestra fe y confianza en Dios por intercesión de la Virgen María, quien con cuidado maternal está muy pendiente de nosotros, para que haciendo lo que Dios quiere seamos realmente felices.

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