sábado, 8 de mayo de 2010

Filosofía para todos

¿Se ha alejado la gente de la Filosofía? o acaso ¿se ha alejado la Filosofía de la gente? Para responder a estas preguntas, empezaré distinguiendo tres niveles en los cuales se hace Filosofía: el primero es el conocimiento espontáneo o de sentido común. Al otro me permito denominar nivel académico, referido a quienes hacen filosofía estudiándola sistemáticamente. Y un tercer nivel correspondería a quienes postulan y desarrollan sistemas filosóficos.

Prácticamente, a cada nivel corresponden tres tipos de personas. En primer término, toda persona por ser tal puede hacer filosofía. Como el conocimiento espontáneo se refiere a la capacidad de todo hombre para formularse preguntas radicales como el porqué de las cosas, buscando las causas y su finalidad, dicho conocimiento común o common sense, es filosofía para la gran mayoría de personas.

En el segundo grupo podríamos situar a quienes dedican una parte pequeña o grande de su vida a estudiar la historia del pensamiento y cultivan la filosofía y la aplican a su vida. Aquí podemos incluir desde los estudiantes hasta los catedráticos universitarios y profesionales cuyo oficio exige una actitud.

Por último, podemos hablar de un círculo más selecto y son los filósofos propiamente dicho, que además de dedicar su vida a la investigación filosófica, optan por un determinado sistema de pensamiento o se lo construyen. Aquí podemos encasillar, por ejemplo, a los pensadores del Círculo de Viena, a los filósofos de la ciencia o epistemólogos, a los "personalistas", a los fenomenólogos, a los ideólogos políticos… en fin, a los representantes de las escuelas y corrientes filosóficas.

Según lo dicho, si bien no todos estamos llamados a ser filósofos, sí podemos todos aspirar a filosofar. Todos estamos llamados a comprender mejor la realidad y, sobre todo, a pensar por nosotros mismos. Aunque desde la antigüedad ha habido una dedicación selecta a la filosofía, también es cierto que filosofar es un quehacer inherente al propio hombre por su naturaleza racional y su apertura a la verdad.

Ahora estamos en mejor condición para responder a la cuestión que nos ocupa: ¿Se ha alejado la Filosofía de la gente o la gente de la Filosofía? A mi parecer existe una conjunción de las dos interrogantes que he trazado. Comencemos por la segunda cuestión. Por parte de algunos sistemas filosóficos ha habido un alejamiento de la gente, consecuencia de un alejamiento de la realidad en su reflexión. Por esta razón se ha usado el cliché de “ciencia abstracta” cuando se hace referencia a la Filosofía. Por otro lado, se da también un alejamiento de la propia gente de la Filosofía, a veces hasta del propio common sense, pues existe una cierta pereza mental que se confabula con la mal llamada ley “del mínimo esfuerzo”. De este modo, a veces esperamos que los demás piensen por nosotros, y así vamos por la vida sin detenernos un momento para reflexionar reposadamente.

Ahora bien, no debemos pensar que la filosofía se haya alejado de la gente. Las ideologías mueven nuestro mundo y ellas, a su vez, surgen de perspectivas filosóficas. Se han desarrollado corrientes de pensamiento capaces de influir en las personas más de lo que podemos imaginar. En el año 1997 iba semanalmente al penal de Picsi para visitar a un grupo de presos, catalogados entonces como “terroristas arrepentidos”. Luego de conocer la fe católica se transformaron en cristianos muy comprometidos con la vivencia de su fe y el seguimiento de Cristo. En una ocasión uno de ellos, de 24 años, me contó que a los 14 años empezó a leer a Fauerbach, Engels, y artículos del Che Guevara y Mao Tsé Tung, y libros marxistas. Me contó además que él llegó a estar convencido que la muerte de una persona no tiene ninguna importancia porque lo que realmente tiene existencia es la “Sociedad”. Estaba convencido también que para alcanzar esa “sociedad perfecta” es necesaria la revolución, hasta dar la vida por esta causa.

Este de pensar respondía a unos postulados filosóficos que se fueron difundiendo en el Perú en la década del ’70. Para cambiar la sociedad se necesita de la Filosofía… Claro está que debemos esforzarnos por hacer una filosofía sea capaz de edificar a los hombres, no de autodestruirlos. Una filosofía que sea capaz de edificar una sociedad más solidaria y más humana, tal vez no perfecta, porque esta es una utopía que sólo ha servido para destruir a la sociedad misma.

Necesitamos de la Filosofía para poder trascender los límites del método científico y así dar respuesta a las grandes interrogantes que nos plantea la vida y que no pueden ser examinados bajo la lente de un microscopio ni a la luz de las leyes de la economía sino a la luz de la reflexión filosófica. Todos necesitamos una dosis de filosofía en nuestra vida. Mientras podamos pensar hay Aristóteles para todos y Platón para rato.

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